
Universidades y expertos cuestionan la ausencia de medidas preventivas pese a que cada año se anticipan condiciones atmosféricas que favorecen la acumulación de contaminantes, especialmente de material particulado PM 2,5.
Nubosidad y lluvias influyen en la concentración de contaminantes
Con el inicio del episodio de gestión ambiental en el Valle de Aburrá, crece la preocupación entre académicos e investigadores por la falta de acciones anticipadas para mitigar un posible deterioro en la calidad del aire.
Las estaciones de monitoreo del proyecto SIATA, adscrito al Área Metropolitana del Valle de Aburrá, mantienen seguimiento constante a los niveles de contaminación, en especial del material particulado PM 2,5, uno de los contaminantes que más impacta la salud pública.
También advierten que la calidad del aire no depende únicamente de factores locales, sino también de la combinación de fuentes móviles como vehículos y del sector industrial. Aunque las lluvias ayudan a limpiar el aire durante el día, la alta nubosidad característica de la transición climática de marzo dificulta la dispersión de contaminantes.
Según explicó Miriam Gómez Marín, directora del grupo GHYGAM y docente del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, la presencia de nubes interfiere con el paso de la luz solar, lo que impide que los contaminantes asciendan y se dispersen fuera de la zona de respiración de la población. Durante la noche el fenómeno puede agravarse, ya que la acumulación de contaminantes tiende a incrementarse.
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Llamado a medidas preventivas antes de una alerta naranja
Los expertos advierten que si el sistema de alertas alcanza nivel naranja podrían presentarse efectos en la salud, especialmente en niños, adultos mayores, mujeres gestantes y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Desde las universidades del territorio aseguran que ya recibieron comunicación oficial por parte de la autoridad ambiental e insisten en promover acciones como campañas de carro compartido, reorganización de parqueaderos y priorización de vehículos con mejores estándares de emisión.
La discusión, sin embargo, trasciende la coyuntura actual. Investigadores recalcan que las medidas no deberían adoptarse únicamente cuando los indicadores alcanzan niveles críticos, sino de forma anticipada, teniendo en cuenta que cada año las condiciones atmosféricas de esta temporada favorecen el deterioro de la calidad del aire en el Valle de Aburrá.
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