
La violencia en la zona rural de Yondó alcanzó un nuevo nivel de gravedad tras los enfrentamientos entre el ELN y el Clan del Golfo, que incluyeron el uso de drones con explosivos y dejaron a decenas de familias desplazadas y confinadas, en medio del fuego cruzado.
Las comunidades más afectadas se encuentran en las veredas San Francisco y Puerto Matilde, donde la población civil quedó atrapada en medio de los combates por el control del territorio.
Viviendas destruidas y riesgo para la población civil
Según información oficial de la Alcaldía de Yondó, los enfrentamientos dejaron serias afectaciones. La situación comenzó el viernes 23 de enero, con patrullajes e intimidaciones que se prolongaron por más de diez horas, y se intensificó durante el fin de semana, obligando a las familias a tomar decisiones urgentes para proteger sus vidas.
La escuela rural, último refugio para las familias
Ante el avance de los enfrentamientos, varias familias huyeron hacia la vereda El Vietnam, mientras que otras encontraron refugio en la Sede Educativa Alto Cimitarra, una escuela rural que hoy alberga a cerca de 90 estudiantes junto a sus familias.
El plantel, adscrito a la Institución Educativa Rural San Miguel del Tigre, dejó de ser un espacio de clases para convertirse en un refugio humanitario, donde niños, niñas, madres y adultos mayores permanecen resguardados.
Como consecuencia, la educación y el Programa de Alimentación Escolar quedaron suspendidos, al no existir condiciones mínimas de seguridad.
Desde la comunidad educativa y líderes rurales hicieron un llamado urgente a los actores armados y a las autoridades para que se respete la vida de la población civil, especialmente la de los niños y niñas.
Autoridades del centro educativo confirmaron que ya se estableció contacto con el Ejército y la Policía, quienes adelantan planes de protección. Sin embargo, advierten que mientras continúen los enfrentamientos, la comunidad sigue en alto riesgo.













